Carta a Francisco Cevallos


"Siempre admiré tus cualidades bajo los tres palos: reflejos de felino hambriento, mirada de halcón en celo, voladas de cóndor sobre las inmensas montañas, voz cargada de coraje, ubicación perfecta, actitud serena y desafiante a la vez, dueño de todas las estrategias para quemar tiempo: en todo fuiste genial, amigo Pancho;
no sabes cuánto admiré tus atajadas increíbles que impedían un gol ya cantado, cuánto solaz me trajiste cada domingo con tus triunfos, cuánta gratitud guardo para ti porque con tu astucia y valentía, con tu talento y entrega, convertiste a la Liga, a mi Liga del alma, en campeón del Ecuador y de América, en Vice campeón del mundo.
Créeme, glorioso arquero, que la tarde de tu despedida te acompañé desde mis silencios con unas cuantas lágrimas que alimentaban el mar de la incertidumbre; nunca quise que te fueras, claro está, anhelaba que sigas entregando a la patria tus mejores virtudes……pero te fuiste, no a preparar guardametas como hubiese deseado, no a entrenar pelados como creíamos; más bien tu barca tomó un curso distinto, insospechado: eres Ministro.
La vida en nuestra criolla política es compleja, debes saberlo, mi querido Pancho. Y efímera. Además, te cuento que muy fácilmente se pasa de la gloria a la humillación, de la cumbre al abismo, de la fama al olvido, del halago al vilipendio. Te metiste en honduras, querido ídolo, pero permite creer en ti, déjame que recobre la confianza, déjame que sueñe con tanto pelado que sueña con una cancha de fútbol terminada en donde luzca su habilidades, que sueña con desafiar las distancias en una piscina que merecen nuestros campeones, nuestras campeonas, que sueña con un polideportivo en donde se prepare para escalar incluso las más escarpadas montañas en búsqueda del éxito.
Morona Santiago es parte de este querido país, mi querido Pancho; los hijos y las hijas de esta provincia han luchado con tesón por ser siempre mejores, han entregado los mejore esfuerzos por conquistar las altas cumbres de triunfo: esta provincia ha entregado campeones a esta patria sedienta de conquistas.
Sé que podrás, querido ídolo de multitudes; sé que podrás trocar la desesperanza en ilusión, los sueños rotos en realidades luminosas; sé que respetarás los derechos de tantos deportistas a quienes la antihistoria les ha negado sonrisas.
Que “las manos del Ecuador”, que tantas veces enviaron al córner balones peligrosos, que en mil ocasiones alejaron el fantasma del gol con certeros golpes de puño, así mismo, esas manos rechacen lejos hasta el mínimo atisbo de corrupción, sepulten para siempre los oscuros tentáculos que succionan la riqueza de los pueblos y mata las ilusiones de tantos. Esas manos, mi querido Pancho, que tanta gloria dieron a millones, jamás deberán mancharse.
Cuando te retires del Ministerio, que lo hagas con la misma altura que cuando te retiraste del fútbol; tienes un pueblo que te ama, que te respeta. Prohibido traicionarlo."


Por: Lauro Samaniego Ávila
(Corresponsal Radio Olimpica Macas)

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